Padre nuestro que estas en el cielo, cuidando a tantos chicos valientes que fueron al frente en una lucha despareja, absurda y voraz.
Santificadas sean las almas de los caidos en la batalla, y de los que Dios devolvió al pueblo felices de regresar.
Venga a nosotros tu justicia, la que esperamos en esta tierra, no la avaricia del Reino Unido, que se apodera como piratas usurpadores de NUESTRAS ISLAS MALVINAS.
Hágase tu voluntad , de la mano de la paz y justa soberanía que reclamamos los Argentinos.
Aquí en la tierra donde habitamos los vivientes, y en el cielo donde están los valientes que dieron su vida por la Patria.
Danos hoy y siempre la paz, el pan de cada día, y la cordura para que la justicia sea sin derramar una gota de sangre Argentina ni de otras personas ajenas a su voluntad.
Perdona a los que hicieron tanto daño en pos de ganarse unos galones y estrellas para su pecho, con mentiras e ideales absurdos sin equidad.
Así como nosotros perdonamos a quienes se vendieron, olvidando que nuestra hermandad quedaba tras las montañas, mientras se rendía pleitecía ayudando a nuestros enemigos.
No nos dejes caer en la tentación de una nueva guerra, que no beneficia, sino que se pierde lo más valioso que Dios nos dió, como lo es la vida.
Libranos del mal que pueda sufrir nuestra querida Patria, ayúdanos a elevar siempre nuestra enseña Nacional, y que nuestra querida Bandera flamee siempre al cielo con orgullo de ser Argentinos, junto a las blancas nubes que nos demuestren que estamos en son de paz.
Que el mundo sepa que somos un País libre, sin rencores, y soberano que acoge hermanos que aquí quieran habitar, en son de paz, amor y justicia.
Por tu nombre Señor Dios Padre, Amén...
susana vanella
sábado, 28 de enero de 2012
jueves, 23 de diciembre de 2010
¿DÓNDE NACE UN POEMA?
El poema respira en tus cabellos
Que en colores el tiempo ha transformado
Dando formas con letras y palabras,
Que en romances quedaron ya plasmados.
El poema respira por tus ojos
Que aún abiertos o cerrados
Ven el mundo con sus siete maravillas,
Y también en lo que el hombre lo ha transformado.
El poema respira por tu cara
De ángel que del cielo ha bajado
Con tu dulce sonrisa que enternece,
Rostros que el dolor ha petrificado.
El poema respira por tus manos
Que la pluma sigilosa va escribiendo
Lo que la mente, el tacto, y los sentidos
Sin tocar van palpando y van viviendo.
El poema en cuerpo ha transformado
Lo que el viento, y el calor del universo,
Trae y deja inspiraciones en el alma
Transformados en grandes y pequeños versos.
El poema se alimenta de ternura
De tristezas, de pies fríos, cansados, desnutridos,
De niños que no saben de alegrías,
De viejos que perdieron sus sentidos.
Pero en sí, el poema es la persona,
Las piedras, las heridas, y los nardos florecidos
Los amores que muriendo van en vida,
Y la vida, que en la muerte ha renacido.
Susana Vanella
RECUERDOS
Tu voz recuerdo claro como cantos de sirenas que endulzaba mis oídos en mis noches más amargas.
Éramos el mar, lo incontenido , lo fatal, y al final nuestra egolatría, nos transformó en nada, ni siquiera somos un recuerdo.
Por amarte me perdí en el ojo de la tormenta de tu tempestuoso corazón insoslayable.
Y entre los dos, tu predio, libertad sujeta y desafiante, en el bote desinflado que naufraga en el mar, de esta infame apariencia.
Hay un tirano que sujeta el mañana, mientras el hoy se desvanece en el alba,
y otro tirano que desata las guerras, con escudos de corazones oprimidos.
Mi mente desespera por llegar donde no puede, mientras mi intuición es
lanzada como un dardo en la misma dirección.
Te vi, te escuché y de mis ojos brotaron lágrimas como perlas cristalinas
que se estrellaron en la ruta de la decepción a pasos de una estación llamada amor.
La tenue luz de una vela moribunda, con sus lágrimas de cera que van transformándose de a poco en una aureola sedosa , y tú callado en ese rincón,
mientras paso al papel este momento único de estar, y no estar, tan juntos y tan lejos, vaya a saber donde fueron nuestros pensamientos.
Acaricia mi rostro la mortaja, claridad en mi noche más oscura que ilumina con su blanca transparencia mis ojos apagados y llenos de eternidad.
Susana Vanella
LA VIDA
Pregón de dolor al nacer en un grito,
Pulmones ensanchados de aire purificado,
Sufrir que se acalla, al llegar al pecho
Y succionar el néctar de quien lo ha engendrado.
Hay quienes desesperan por llenar un todo
Crecer entre amores, algunos borrados,
Derechos, deberes, que algunos olvidan
Mujeres leonas y sus brazos cargados.
Trinar de jilgueros en la madrugada
Que con sus cantos sorprenden el alba dorada
Despertar de un día lleno de esperanzas,
Dejando la noche medio aletargada.
No mires atrás…… dicen los poetas,
Pero….¿ donde caben huellas y pisadas?
Sin saber de donde vienes caminando,
¿Cómo ir al futuro buscando un mañana?
Amor que te envuelve, bocas que murmuran
Pasiones, futuro de dos que se amaron,
Llegar de pichones a nidos estrechos
Que al correr el tiempo quedan ensanchados.
Pero es la vida que al correr los días
Ve volar los hijos buscando moradas,
Quedando en silencio el nido vacío,
Sin risas, sin llantos y sin carcajadas.
La que dá……y te quita,
La que te subyuga,
La que martiriza,
La que te levanta
De amores, tristezas,
Y de encrucijadas.
De emociones, dudas,
Corazones vivos
Tristezas, engaños
Y almas arrugadas.
Rondando la muerte, perdurar en fotos
Quedará tu imagen grabada en retinas,
Solo deja huellas que sean profundas,
De que tú pasaste…
Ya por esta vida.
Susana Vanella
HOY…NADA
Y èl dijo: hoy…nada.
Y yo sentì que la nada era todo.
Mis ideas e ilusiones
se ahogaron en el lodo.
Y èl dijo: hoy…nada.
Sin sabores de la nada,
Que se pegan como miel empalagante.
¡Nada hay en tu morada!.
Vacìos de pasos,
Llenos de pisadas,
Que lo dicen todo
Y que no dicen nada.
Se esfumò en el tiempo
Cancelando calendarios entre pañales.
Susurros de niños apagados,
Carencias de miradas angelicales.
Y el tiempo dijo…nada,
Porque el frìo mármol
Mi nombre encierra.
Ya no lo siento.
Nada hay en mi cuerpo,
Ni en esta frìa tierra.
LA SANGRE QUE SE DERRAMA
El vino se ha despertado, sobre una mesa tendida.
Dos platos de porcelana y una comida ya frìa.
Las velas muy elegantes
De lenguas lànguidas y ardidas
Quieren revivir, pero mueren
En esta noche adormecida.
Quimera de los recuerdos,
Que quedaron en mi mente,
Estàn quemando mi alma.
Deseándote sutilmente.
Horizontes con la luz
En mis ojos sumergidos,
En un amor que todo complace
Y està quedando perdido.
Vacìos de tantos llenos,
Los llenos vacìos de cartas.
Este amor en torbellino
Que nos hunde y nos levanta.
Las velas ya se han apagado.
Noche oscura te pregunto:
¿Dònde està que no la veo?,
¿Dònde està que no la escucho?
Muerte ya estàs cerca de mì.
Mis venas estàn abiertas,
Como desbordado rìo,
Chorreando la sangre va por su cuenta.
EL ESPEJO
Hoy frente a tì, me llegan
Voràgines de recuerdos.
Me quedè estàtica miràndote.
Y salen desde lo màs profundo
Imàgenes, que me enfrentan
con el presente y el pasado.
Sos el marco de mi estampa,
Donde estàn los surcos de la vida
Marcados en mi frente.
Tiempos llenos de sueños,
Alegrìas y desvelos,
Vivires y cantares
De risas y làgrimas.
Los sentimientos, que desbordan
En cascadas de emociones,
Se transforman en finas perlas
Transparentes, que salen de aquellas
Cavernas adormecidas por el tiempo.
Afluente de mancedumbre
Que reflejan los años, y en cada
Puesta del sol no enfrenta dìa a dìa.
Y tù, fiel compañero, que sabes callar
Todos mis secretos, estàs allì,
Empotrado en la frìa pared
Con tu eterna calidez;
Mientras me devuelves la mirada,
Como candelabros que iluminan
La oscuridad del alma
Que vive y muere
Con los rayos de la aurora.
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